Miriam Cruz (antes)

Antes de quedar en silla de ruedas.

 

Miriam Cruz (después)

 

Después de quedar en silla de ruedas.

 

 

Su Música

 

 

Sus dos producciones musicales.

Su Libro

 

Su más reciente libro.

 

 

Su Testimonio

 

Viviendo en mis fuerzas

 

Tuve una infancia felíz y siempre he tenido una familia maravillosa. A los 10 años se me diagnosticó una condición conocida como Artritis Reumatoidea Juvenil, esto no fué impedimento para que me desenvolviera normalmente. Eso sí, no recuerdo mi vida sin dolor, pues es una enfermedad muy dolorosa. En el periodo de mi adolescencia fue cuando me pude percatar de que mi enfermedad me ponía en desventaja con los demás. En mi cabeza tenía muchas interrogantes y muy pocas respuestas. ¿Por qué a mí? Una pregunta que cualquier persona en mi lugar se haría.

 

Así que opté por ser sobresaliente en todo, con la idea de que mi enfermedad no me afectara ni me opacara mucho. Fuí a la Universidad y me gradué. Como Dietista - Nutricionista tuve mucho éxito. Me casé, pero fue todo un fracaso. Esto hizo que me entregara con más pasión a mi profesión y ya a los 29 años tenía mi propio negocio: La Clínica de Nutrición, Salud y Ejercicios "New for Life". Mis interrogantes seguían ahí, mi mente era muy ágil pero mi cuerpo se iba convirtiendo cada vez más y más en mi impedimento para realizar todas las ideas que me surgían. Las interrogantes y mi lucha espiritual iban en aumento. Ni en la metafisica, filosofía, ni estudios sobre sicología podía encontrar respuestas precisas sobre el por qué me había tocado vivir en desventaja.

 

Mi negocio absorvía mi vida, era practicamente mi dios. Había logrado ganarme el respeto y admiración de los demás y que mi enfermedad no fuera el centro de atención. Mis descuidos iban haciendo que mi enfermedad se fuera descontrolando. Yo la ignoraba, al igual que al tratamiento. De hecho, con la vida tan agitada que llevaba, intentando alcanzar más éxitos la frase de "no tengo tiempo" se había convertido en mi favorita. Hasta mi familia pasó a un segundo plano; "No tengo tiempo", era lo que les decía.

¿Cómo Dios llegó a mi vida?

Un día en mi oficina una paciente me comentó que un grupo de cristianos se reunía cada martes en la marquesina de una casa y que habían estado orando por mí. Me invitó a acudir a esas reuniones. ¿Y a que no saben lo qué le contesté? ¡No tengo tiempo!

La mujer en cada visita seguía insistiendo en la invitación, hasta que logró su propósito. A regañadientes y para quitármela de encima acepté la invitación. Esa noche, llena de orgullo y como queriendo convencer a todos de que yo no tenía ninguna necesidad, me senté a escucharlos con incredulidad.

Desde que aquello comenzó iba de asombro en asombro. Gente que reflejaba paz y gozo, agradecían a Dios por cosas tan sencillas como haber encontrado la llave que se les había perdido, por una nevera que se había reparado milagrosamente, y locuras así... ¡Mucho mas que eso hacía por mí Dios a diario y yo no había reconocido su bendición!

No pude parar de llorar durante todo el culto y cuando hicieron el llamado, el orgullo o no sé si el temor, me invadió. Decía en mi interior: "tal vez Dios no me acepte a mí." Pero cuando ya iban a hacer la oración final para terminar el culto, algo me impulsó como un resorte y balbuceando dije: "Yo, este pues, soy muy científica, todo lo razono y lo cuestiono, pero quisieran que le oraran a Dios a ver si él quisiera hacer un rotito en mi corazón y entrar en él." La persona que dirigía la oración, que es la esposa de mi Pastor hoy día, me dijo: "Dios te ama y el quiere entrar a tu corazón, pero tu tienes que hacer el rotito, tu tienes que abrir la puerta pues Él es muy caballeroso. ¿Te atreves?" Y yo dije: "Jesús, entra a mi corazón". Entonces, ríos de agua viva corrían en mi interior, como si algo tomara mi ser y lo llenara de un gozo indescriptible. Recuerdo que al finalizar la noche sentía que pesaba menos, me sentia ágil, más liviana.

A partir de ese día, Dios tuvo que trabajar arduamente conmigo porque todo yo lo cuestionaba, pero fue amable y paciente conmigo. Aun sigue siéndolo. En él he podido hallar todas las respuestas a mis interrogantes. El es un experto en contestar preguntas difíciles. Desde el 1990, persevero en la Alianza Cristiana y Misionera del Cruce Dávila en Barceloneta.

 

Mi Vida en Cristo

 

Te diré que a consecuencia de mi enfermedad, hoy estoy en sillas de ruedas. Dios llegó a tiempo a mi vida, pues nunca me he sentido "impedida". Su gozo y paz ya llenaban mi vida, cuando llegó el tiempo de la prueba dura. Hace 10 años el Señor me hizo un llamado. Habló con voz dulce pero firme a mi vida. Hablaba dentro de mi pecho. Me dijo que era poco el tiempo que me quedaba en mi negocio y me hizo el llamado a trabajar en su obra. Recuerdo con claridad estas palabras: "No temas, te mostraré que yo estoy en éste asunto." ¡Fué algo glorioso, Dios me habló, nadie me ministró! Él mismo en su gran misericordia y conociéndo que todo lo cuestiono, habló de manera especial y yo caí en una gran bendición. Dejé todo para servirle a él. Hoy tengo una vida plena y llena de paz.

En Mayo del 2000 me gradué del Instituto Biblico Defensores de la Fe. Siempre me he mantenido muy activa en la obra de Dios. A pesar de que tengo mi propio ministerio sigo siendo maestra de la Escuela Dominical de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Cruce Dávila en Barceloneta, en la cual persevero. Imparto las clases cuando no tengo invitaciones a otras iglesias o instituciones. Colaboro en dos ministerios hermosos: Ministerio Evangelizando al Confinado (un ministerio de mi iglesia) y Bandera de Amor de los Evangelistas Junior y Gene Soto. En mi fase como Nutricionista-Dietista, colaboro en el programa radial "Pura Vida" con la sección de nutrición los miércoles de 4-6 p.m. por Redentor 104 FM.

Actualmente estando en silla de ruedas, voy a las iglesias, cárceles de Puerto Rico, y otros lugares donde se me invita a predicar y a cantar. Es que para Dios no hay gente con impedimentos. Cuando el hombre dice: ¡imposible!, ahí es donde Dios se glorifica. No me arrepiento ni un sólo día de haber dejado todo para servirle a Dios.

En medio de lo que para otros pudiera ser tragedia, pues quedé en silla de ruedas a los 38 años debido a la enfermedad, Dios ha sabido ser escudo alrededor de mí. Él es mi gloria, el que levanta mi cabeza.

He pasado por momentos difíciles. Pero digo como Pablo: "con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, sino que vive Cristo en mí". ¿Fácil? Claro que no, pero Pablo pudo lograrlo porque su mirada estaba puesta en la meta, no en el camino que debería recorrer para alcanzarla. Así, vivo yo; mirando al blanco de la soberana vocación, Cristo Jesús, Redentor nuestro. Mi vida ha dado un giro de 180 grados. Dios le dió sentido a mi vida. La paz y el gozo que ha puesto en mi corazón es incomparable. Hoy puedo decir a viva voz que Dios existe, que es maravilloso; ¡que es real!!! Tal vez tu hayas tenido la experiencia y me entiendas. Si no la has tenido, permíteme hacerte una invitación….¡PRUEBA A CRISTO, EL ES FIEL Y VERDADERO! Sólo podemos saber cuán dulce o amarga es una china hasta que la probamos. Lo mismo pasa con Dios, pero te aseguro...¡ que es más dulce que la miel!