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| DESCANSA EN
LA JUSTICIA DE DIOS (FRUSTRACION) |
¿Luchas
y no alcanzas la meta? ¿Miras a tu alrededor y tal parece que
los que hacen mal y son injustos siempre prosperan? ¡Oh, cómo
quisieras hallar justicia y respuestas para tantas preguntas! Tal parece
que la vida está más llena de preguntas que de respuestas.
Las circunstancias que nos aquejan y las presiones sociales pueden llevarnos
a la frustración. Job fue un ejemplo vivo: no encontraba respuestas
para tanto sufrimiento en su vida. Para sus amigos, su enfermedad y
sus perdidas se debían a un castigo por su pecado. ¿Has
pensado así? Tal vez ya hayas dicho: ¿Qué he hecho
yo para merecer este castigo? Créeme, no siempre lo malo está
relacionado con el pecado. Tal vez no lleguemos a obtener todas las
respuestas a las miles de preguntas que a diario nos hacemos, pero no
cabe duda de que Dios es la verdadera respuesta a todas nuestras interrogantes.
Cuando le conocemos, de la manera como Job le conoció, no de
oídas sino buscando en verdad su rostro, encontraremos que Dios
es justo y confiable. ¿Cuál es tu actitud hacia Dios?
¿Mides el amor de Dios para contigo por los bienes que posees
o el éxito que obtienes? Déjame decirte que el éxito
para Dios está en el corazón de las personas y no en la
prosperidad externa.
Quizás
encuentras injusto el que un malvado progrese y todo le aparente ir
de maravillas. Mas como decía mi madre: "a cada lechón
le llega su noche buena". No hay dudas de que las consecuencias
del pecado tarde o temprano alcanzan al pecador. Procura, tú,
ser obediente a Dios y déjale todas las cosas. Descansa en su
justicia.
Algunos
de los nombres de Dios nos muestran su carácter: Justo, Fuerte,
Consejero, Padre Eterno, Príncipe de Paz, Admirable, Poderoso.
Él lo sabe y lo puede todo. ¿Enseñará alguien
a Dios sabiduría? ( Job 21:22). En medio de tu frustración,
que tal si decides poner en las manos de Dios tus interrogantes y a
afinar bien tus oídos; de seguro le escucharás decir:
" Espera, yo tengo el control de tu vida. Confía, yo tengo
cuidado de ti. Sólo pon en mí tu mirada y yo te haré
vencer"
Receta:
"Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta
es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién
es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo
de Dios? " (1 Juan 5:4,5 )
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| CAMINO
A LA DESOBEDIENCIA (IMPACIENCIA) |
Un
minuto pasa rápidamente, excepto cuando estamos mirando el reloj.
Es entonces cuando un minuto nos parece eterno. A menudo vemos como
el tiempo avanza y nada cambia a nuestro alrededor, peor aún,
parece que todo empeora. Comienzan las preguntas a golpear nuestra mente:
¿Se habrá olvidado Dios de mí? El salmista David
solía expresarle sus verdaderos sentimientos a Dios: "¿Hasta
cuando, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?"
Así pensamos cuando sentimos que Dios actúa más
lentamente de lo que deseamos. Esperar la ayuda de Dios a menudo no
nos parece fácil; pero si lo hacemos, recibiremos grandes beneficios.
Las bendiciones no llegan a menos que pasemos por la prueba de la espera.
A veces actuamos como si quisiéramos torcerle el brazo a Dios,
para que actúe aprisa y como queremos. Hacemos promesas y hasta
sacrificios, pero para Dios lo mejor es la obediencia.
¿Sabes
qué nos lleva a la impaciencia? La duda. Dudar de que Dios tenga
el control de nuestras vidas nos lleva a la impaciencia, a la desesperación,
y por último, a la desobediencia. El problema es que la desobediencia
acarrea terribles consecuencias. Abraham, el padre de la fe, supo esperar
con paciencia y obtuvo la promesa de Aquél que juró por
sí mismo no habiendo alguien mayor, nuestro Dios. Esperó
25 años desde que Dios le prometió un hijo, pero Dios
cumplió su promesa porque Él es la verdad. Dios no miente.
Lo que el incrédulo obtiene con sus fuerzas puede, quizás,
durar lo que dure su vida. Lo que el hombre de fe obtiene, perdura para
siempre. Espera con paciencia en Dios y Él hará siempre
lo que es mejor para ti.
Cuando
David hablaba con Dios, y vaciaba todo lo que había en su corazón,
siempre terminaba alabándole, pues conocía y tenía
fe en la misericordia de Dios. He escuchado definir la paciencia como
la ciencia de la paz y la paz nace de la confianza en Dios. No te impacientes,
sólo confía y espera en Dios.
Receta:
"Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó
a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la
desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña,
y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo,
alabanza a nuestro Dios." (Salmos 40:1-3)
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| SE
COMO EL GIRASOL (INDECISION) |
¡Que
difícil se hace a veces tomar decisiones!, sobre todo aquellas
que implican cambios drásticos en nuestras vidas. Nuestra mente
se perturba y el corazón suele a veces confundirse. Pues la
mente se resiste a hacer lo que le dicta el corazón; y el corazón
no está de acuerdo con lo que dicta la razón. Sin embargo
cada día tenemos que tomar decisiones y hay ocasiones que las
tomamos a la ligera e ignoramos que hay decisiones cuyas consecuencias
nos perseguirán toda una vida y más aun, hay decisiones
que repercuten hasta la eternidad.
Muy
a menudo los que nos aman, buscan protegernos y pueden presentarnos
grandes tentaciones para que cambiemos nuestra decisión y hagamos
lo que ellos creen es mejor para nosotros. Debemos tener cuidado.
El plan de Satanás es que nos complazcamos a nosotros mismos
y echemos a Dios a un lado la voluntad de Dios para nuestras vidas.
Por eso antes de tomar cualquier decisión, es bueno hacernos
éstas preguntas: ¿Esto agrada a Dios? ¿Me trae
paz o me inquieta? En cada paso que demos, debemos buscar agradar
a Dios. Si es un empleo, analiza. ¿Me da la oportunidad de
tener tiempo para mi familia y tiempo para ir a la iglesia? Esto vale
más que cualquier salario que puedas obtener. Un buen salario,
no debe comprometer el tiempo de aquellos que deben estar primero
en tu vida. Mejores bienes materiales no garantizan la felicidad.
He visto muchos matrimonios destruirse a causa de ésto. En
Proverbios un libro lleno de sabiduría de Dios dice: "Mejor
es un bocado seco, y en paz, que casa de contiendas llena de provisiones."
(17:1). La paz en tu interior sólo llega cuando sabemos que
estamos en la voluntad de Dios.
Así
como el girasol busca los rayos del sol, así debemos buscar
nosotros la luz de Dios en todo tiempo. Los pensamientos de Dios para
nosotros son de bien; son pensamientos que aclaran la mente y traen
paz al corazón. Sé que quieres ver el camino antes de
confiar en Dios, desde ahora te digo que esto hará que el camino
te sea más largo. Te aseguro que seguir a Jesús te hará
más fácil el camino a Dios. No dude de la capacidad
de Dios para ayudar. La duda hará que la tentación acapare
tu mente y tomes malas decisiones. Al momento de tomar la decisión,
hazlo a la luz de la Palabra de Dios. En ella sí hay garantía.
Receta:
"Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne,
los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene
del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el
que hace la voluntad de Dios permanece para siempre." 1 Juan
2:16-17
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| MIEDO
QUE ENVUELVE (MIEDO) |
Recuerdo
que cuando era niña, la oscuridad me aterraba. Detestaba el momento
en que se apagaba la luz y aún no me había quedado dormida.
¡Qué delicia sentir los brazos protectores de mis padres
cuando tenía alguna pesadilla y, mejor aún, cuando me
permitían en esa ocasión dormir junto a ellos!
Aun
cuando somos mayores cargamos con muchos miedos: miedo a la soledad,
a la enfermedad, a la muerte,...¡ a tantas cosas! El miedo es
como una sombra negra que nos envuelve y nos impide ver con claridad
lo que nos rodea. Vemos cosas terribles donde no las hay. Todo esto
nos carga y nos impide disfrutar del hermoso recorrido por la vida.
Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo", y esa luz puede
y desea disipar esa sombra negra que te envuelve. Él es la luz
que disipa las tinieblas que te aterran, que paralizan tus pies y te
impiden avanzar en la vida.
La
Biblia nos relata lo que aconteció en un momento cuando los apóstoles
se encontraban solos en alta mar en medio de un viento contrario. Jesús,
que se había quedado en la orilla, caminó sobre las aguas
y les alcanzó. Ellos se asustaron, pues pensaban que Jesús
era un fantasma; mas Él les dijo: "Ten ánimo, Yo
soy, no temáis." Y es así, cuando nos llenamos de
miedo, vemos fantasmas donde no los hay, todo lo vemos sombrío
y no podemos pensar con claridad. Jesús dijo: "No se turbe
vuestro corazón ni tengáis miedo, creéis en Dios,
pues creed también en mí." Pero hay un gran abismo
entre creer en Dios y creerle a Dios. Muchos creen que Dios existe,
pero no creen en lo que Él dice.
Dios
puede y sabe conducirnos por lugares seguros; puede y sabe cómo
hacer que nuestros pies no tropiecen; puede y sabe cómo defendernos
de todo mal. Sí, ¿pero qué puedo hacer para eliminar
mis miedos? Sólo necesitas confiar en Él, en su amor y
en su poder. Así como confiabas en los brazos de tus padres para
sentirte protegido y seguro, ¡cuánto más podrás
confiar en Aquél que dio su vida por amor a ti y por amor a mí!
Jesucristo desea llenar de amor tu corazón y darle valor y fuerzas
para luchar. Escrito está, sólo el amor de Dios echará
fuera TODO temor. Acércate hoy, refúgiate en Él
y hallarás descanso para tu alma abatida a causa del miedo aterrador,
de ese miedo que te hace dudar de que Dios pueda cuidarte. Tú
no estás solo, el Espíritu Santo es tu guía, tu
consolador; el que quita tus dudas y trae paz a tu corazón. Busca
llenarte cada día de su presencia y el miedo no hallará
cabida en ti.
Receta:
"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas
las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz
os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe
vuestro corazón, ni tenga miedo." (Juan 14:26-27)
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| LO
QUE SOLO DIOS SABE DAR (PAZ INTERIOR)
|
Siempre
he pensado que uno de los problemas del campo de la medicina es que
a menudo olvida que el ser humano es cuerpo, mente y espíritu.
El médico trata el cuerpo, el sicólogo o el siquiatra
la mente, pero generalmente el espíritu es ignorado. Una persona
débil espiritualmente tendrá poca o ninguna posibilidad
de enfrentar los embates de la vida en forma exitosa. Podría
decir sin temor a equivocarme que cualquier condición de salud,
ya sea física o mental, podría sanar o mejorar significativamente
si el espíritu de esa persona estuviera fortalecido.
Sin
embargo, ¡hay tanta gente hoy día que se ocupa tanto de
su cuerpo! Son billones y billones de dólares los que la gente
gasta en productos de belleza, cirugía plástica, etc.
No está mal querer uno verse atractivo, pero Pablo en la carta
a los Romanos trae a colación la importancia de ocuparnos del
espíritu. Nos dice que "ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del espíritu es vida y paz."
¿Sabes
cuántas personas saludables carecen de paz? Lo tienen todo, pero
es como si estuvieran muertas en vida. Son las que se olvidan de alimentar
su espíritu porque andan muy ocupadas en los placeres de la carne.
Sin embargo, he podido compartir con personas sumamente enfermas que
gozan de una paz interior tan inmensa que sus rostros reflejan la alegría
de estar vivos.
Dios
es el experto en las cosas del espíritu y el único que
prometió dar paz no como el mundo la da. El da la paz que permanece
aun en medio de la escasez, de la enfermedad, del dolor y de la prueba.
Es esa paz que nace de la confianza de entender que Dios, Creador del
Universo y el Todopoderoso, tiene cuidado de nosotros, tiene cuidado
de ti. Jesús nos advirtió que en el mundo tendríamos
aflicciones, pero que podíamos vivir confiados porque Él
había vencido al mundo. Su paz no es pasajera como lo es la del
mundo.¿Quieres encontrar verdadera paz? Necesitas venir a Cristo,
conocerle de cerca y no de oídas. Convencerte por ti mismo o
misma que es sumamente confiable, fiel y amoroso. Además, Dios
es quien único puede llegar a esa parte de ti donde ningún
ser humano puede llegar; Él es quien único puede llegar
a tu área espiritual, para sanarla y fortalecerla.
Tu
cuerpo es como una casa. Y tal vez sea hora de que dejes de concentrarte
en la fachada y te ocupes de que los cimientos de tu casa estén
seguros. Y eso sólo es posible si edificas tu casa en la roca,
que es Cristo Jesús nuestro Señor y Salvador. ¿Por
qué no haces una cita hoy con el médico de los médicos
y comienzas por alimentar y fortalecer tu espíritu? Con Él
no hay que hacer cita previa; Él dice: "Clama a mí
y Yo te responderé". Que tal si clamas ahora mismo y le
dices como el salmista: "Crea en mí oh Dios, un corazón
limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí."
Te aseguro que si lo haces de todo corazón, pasarás de
muerte a vida. Dios te bendiga rica y abundantemente.
Receta:
"La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo
la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo." (Juan
14:27 )
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| MANANTIALES
EN EL DESIERTO (SOLEDAD) |
La
soledad es como caminar en un desierto, se siente el alma sedienta y
sofocado el espíritu. La única compañía
es la tristeza, quien llena de angustia y de pesar el corazón.
Hay cansancio, se camina lento, se suspira fuerte como buscando aliento.
La boca se siente seca, nada la sacia. ¡Cuánto se anhela
un refugio, un lugar seguro donde descansar!
Todos
en un momento dado hemos experimentado la soledad. Es como sentir que
nuestra alma desfallece, sintiéndose hambrienta y sedienta de
amor, de calor humano. Algunos tratan de disipar ese sentimiento rodeándose
de mucha gente, fiestas, discotecas, etc.; y otros se convierten en
adictos al trabajo; pero sea como sea, una vez llegan a su hogar, ese
sentimiento aflora nuevamente.
Podríamos
pensar que ese sentimiento sólo lo experimentan aquéllos
que no han conocido a Dios. Eso no es así. Dentro de las iglesias
hay gente viviendo en el desierto; personas que se sienten rechazadas,
heridas. Quizás porque cuando necesitaron amor no lo recibieron
o cuando lo dieron no fue correspondido. Son almas que como el profeta
Jeremías claman: "¡Oh, quién me diese en el
desierto un albergue de caminantes!" (Jeremías 9:3); un
lugar donde puedan sentirse seguros.
Hay
uno que puede convertir el desierto en estanque de aguas y las tierras
secas en fuentes; uno que abre ríos en la soledad; uno que ama
al afligido y oye al menesteroso; quien no le desampara, sino que espera
paciente a aquel que anhele beber AGUA de su manantial. Lo bueno de
esta agua es que no tiene costo alguno, es gratis. Sólo hay que
pedirla y quienes la beben no tienen sed jamás; la tristeza se
convierte en gozo y los pies cansados se aprestan para ofrecer de esa
fuente a los sedientos que encuentran en su camino. El enemigo de las
almas continuamente quiere que creas que no eres amado, que no eres
aceptado y te lleva a vivir en el desierto. En cambio, Dios quiere convertir
tu desierto en una tierra donde fluya el amor, su amor...¡en abundancia!
Allí, donde Él saciará tu sed de ser amado y te
hará sentir confiado, seguro. Dios es ese lugar. La palabra de
Dios dice: "el que habita al abrigo del Altísimo, morará
bajo la sombra del Omnipotente." ¿Habrá un lugar
más seguro que éste? No permitas que el enemigo te mantenga
en el desierto, clama hoy a Dios y su amor fluirá en ti como
manantiales.
En
medio de tu desierto levanta tus manos, levanta tu voz, y Él
te oirá, te tomará de la mano y te dará de beber.
Aún más, lavará y limpiará tus heridas;
y te dará refugio. Tus sendas serán de justicia y en tu
garganta habrá cántico de libertad. Dios es la fuente
verdadera, de donde brota el agua de vida como un manantial. Pide, no
temas; Él te la dará.
Receta:
"Convertiré en soledad montes y collados, haré secar
toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré
los estanques. Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían,
les haré andar por sendas que no habían conocido; delante
de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura.
Estas cosas les haré, y no los desampararé." (Isaías
42:15-16)
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